Ingredientes que decidimos no utilizar

Como el ying y el yang se definen uno a otro, en Inuit nos importa tanto los ingredientes que utilizamos en nuestros jabones, como los que hemos decidido no usar en su elaboración.

 

ACEITE DE COCO

Desde que hace años se ha generalizado su uso en cosmética, el coco se ha convertido en un tipo de cultivo expansivo y sobreexplotado y para poder obtener mayores cosechas, se ha generalizado el uso de pesticidas. En el caso de los jabones naturales,el aceite de coco es ampliamente utilizado por su bajo coste económico y porque aporta a la pastilla dureza y espuma. El aceite de coco es hidratante para la piel, pero su uso continuado puede obstruir los poros y producir sequedad.

 

ACEITE DE PALMA

Para nosotros elegir un aceite u otro no depende sólo de sus propiedades cosméticas, sino también de otros factores, como lo que supone la obtención de esa materia prima.

Un tercio del aceite vegetal producido en el mundo es de palma y su producción se ha cuadruplicado desde 1995, principalmente para utilizarlo como biocombustible. Estudios de la CE demuestran que el proceso de producción de este biocombustible contamina más que los coches que después lo queman.

Para cultivarlo masivamente se han eliminado bosques y humedales que son los que regulan las emisiones de CO2, en su mayor parte en el sudeste asiático, donde las comunidades autóctonas han visto desaparecer sus modos de vida tradicionales.

Para intentar paliar todo este daño se han creado sistemas de certificación de sostenibilidad para este cultivo, sistemas que mejoran pero no resuelven el problema, ya que sólo son aplicables a las nuevas plantaciones.

En la elaboración de jabones el aceite de palma se usa para dar dureza a la pastilla y porque es muy económico. La mitad de sus grasas son saturadas y es pobre en ácidos grasos poliinsaturados (Omega 3 y 6). La mayoría de aceites de palma son refinados y en este proceso pierden los carotenos, precursores de vitamina A.

En Inuit apostamos por opciones más sostenibles y efectivas para el cuidado de la piel.

 

PERFUMES

El término “perfume” engloba a más de 3.000 sustancias químicas diferentes, capaces de ser absorbidas por la piel y de acumularse en nuestro cuerpo.

En su mayoría, los perfumes son copias sintéticas de los aceites esenciales y tienen componentes y efectos tan poco amistosos como acetil hexametil (ataca al sistema nervioso), tonalide (se transmite a la leche materna), bromocinnamal (irritante) o ftalatos (disruptores hormonales) y pese a ello, los fabricantes no tienen obligación legal de mencionar todos los componentes de sus perfumes en la etiqueta y bajo un escueto “perfume”, se esconde esta química y compleja realidad.

Honestamente, ¿quién quiere una mala copia cuándo podemos tener el aroma al natural?

 

COLORANTES

Los identificarás en la etiqueta por las letras CI seguidas de cinco números. Muchos colorantes sintéticos se elaboran a partir de derivados del petróleo. Incluso entre los colorantes clasificados como naturales hay algunos, cuyos dígitos comienzan por 77, que contienen metales pesados, nocivos para nuestra salud.

Si algo tenemos claro en Inuit es que la piel no entiende de colores.